Anunciación


Hasta tu vientre baja
lo bendito del vuelo y de la nube.
Y reposa en tus ojos
la luz que se deshoja
tibiamente,
que te rinde las alas
fabricadas de viento y de murmullo.
Ya desnuda de sombra,
aun mojadas de sueños tus dos manos,
se derrama su aliento por tu sangre
que se mece de vida y de promesa.
Como un licor te escuece
dulcemente
por la bailable cuna de tu cuerpo.
Y en tu boca se alumbra
relámpago de risa y de querencia.
Que por tu adentro crece
un tiempo vivo que se enhebra
en la labor de carne y de esperanza.

BG
Me lo ha dedicado un amigo poeta al que admiro

MIS NIÑAS

MIS NIÑAS

Mi música

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Carta de Abraham Lincoln a un profesor de su hijo


"Estimado profesor, él tiene que aprender que no todos los hombres son justos, no todos son verdaderos, pero por favor decirle que, para cada villano hay un héroe, que para cada egoísta, también hay un líder dedicado, enséñale que para cada enemigo allí también habrá un amigo , enséñale que es mejor obtener una moneda ganada con el sudor de su frente que una moneda robada, enseñarle a perder, pero también para aprender a disfrutar de la victoria, háblale de la envidia y sácalo de ella, dale a conocer la profunda alegría de la sonrisa silenciosa, y a maravillarse con los libros, pero deja que el también aprenda con el Cielo, las flores en el campo, las montañas y valles. En las bromas con amigos, explíquele que más vale una derrota honrosa que una victoria vergonzosa, enseñale a creer en sí mismo, incluso si está solo frente a todo el mundo. Enseñale a ser suave con los gentiles y ser duro con los duros, enséñale a nunca entrar en un tren, solo porque otros entraron. Enseñale a escuchar a todos, pero en la hora de la verdad, decidir solo, enseñarle a reír cuando esté triste y explícale que a veces los hombres también lloran. Enseñale a ignorar las multitudes que claman sangre y a luchar sólo contra todo el mundo, si piensa que es justo. Trátelo bien, pero no lo mimes, ya que sólo la prueba de fuego se hace que el acero real, déjelo tener el coraje de ser impaciente y a ser corajoso con paciencia, trasmítale una fe sublime al creador y fe también en sí mismo, porque sólo entonces puede tener fe en los hombres. Sé que pido mucho, pero vea lo que puede hacer, querido profesor. " Abraham Lincoln, 1830